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Los Grobo en los Medios

16 Febrero, 2018
Bibliotecas populares de Argentina trabajan por la paz en Colombia
El rol de la lectura en la promoción social de comunidades.

Un grupo de bibliotecarios viajó a Colombia en el marco del aniversario de los acuerdos de paz para llevar adelante un trabajo conjunto con referentes de bibliotecas comunitarias ubicadas en antiguas zonas de conflicto armado, como parte de un proyecto bilateral del área de Cooperación Internacional de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip).

Que los libros y la lectura tienen una función social para las bibliotecas argentinas no es ninguna novedad: a lo largo y ancho de todo el país las más de dos mil asociaciones civiles en red de la Conabip acercan con sus espacios, que sostienen voluntarios y socios, el encuentro con la cultura y la comunidad.

Justamente, el proyecto con Colombia apostó por compartir esa experiencia local e inspirar el desarrollo de un movimiento de bibliotecas comunitarias en ese país latinoamericano, precisamente en un momento histórico en el que están reconstruyendo “el tejido social, roto tras tantos años de conflicto armado”, dice a Télam Leandro de Sagastizábal, presidente de Conabip. 

Para acompañar esa recomposición, Conabip, convocada por Cancillería en el aniversario de los acuerdos de paz, propuso generar un diálogo entre bibliotecarios de aquí y de allá, “un proceso de cooperación profundamente democrático, de valoración del conocimiento en el territorio y que supone una gran confianza tanto en los líderes argentinos, como en las potencialidades de las propias comunidades colombianas”, explica de Sagastizábal.

Si las bibliotecas, los libros y la lectura son “herramientas de libertad y de transformación social”, como define el presidente de Conabip, el proyecto bilateral que desarrollaron fue entonces la primera piedra de un enfoque que coloca a las bibliotecas como espacios de “dinamización de los procesos sociales”, argumenta Luciana Rabinovich, responsable de Cooperación Internacional de Conabip.

En noviembre del año pasado, dos miembros de Conabip junto a cuatro bibliotecarios de la Argentina viajaron a tres comunidades colombianas: Popayán, la tercera ciudad más antigua de América Latina y dos en entornos más rurales, Villa Victoria en Puerto Asís, en la entrada del Amazonas, y El Paraíso en el municipio de Algeciras, una zona muy atravesada por el conflicto armado.

El viaje se llevó adelante en el marco de un proyecto convocado por Cancillería que pasó de ser una simple donación de libros -la hubo: se enviaron unos 300 títulos a cada institución de literatura argentina y latinoamericana principalmente- a un trabajo articulado entre referentes de ambos países que incluyó la visita de referentes colombianos a la Argentina y viceversa.

De Argentina viajaron representantes de bibliotecas populares (de Colonia Caroya, en Córdoba; Delta Paraná y Villa Italia, ambas en Buenos Aires; y de Vaqueros en Salta), quienes participaron de reuniones y brindaron talleres con el objetivo de “trabajar promoción de lectura, promoción de derechos, problemas de inclusión y acceso, gestión bibliotecaria y bibliotecología básica”, explica Rabinovich.

“La idea con la visita era que cada biblioteca se pueda difundir en la comunidad, que la comunidad supiera que tenían esa biblioteca de uso para todos, con nuevos libros para todos. En muchos casos, en lugares donde había muy pocos libros y la presencia de los libros fue la excusa para difundir y valorizar esos espacios”, cuenta Valeria Chorny, de la Unidad Técnica de Conabip.

Con el apoyo de la Fundación Los Grobo, estuvieron tres días en cada comunidad atendiendo “a los contextos donde estaban las bibliotecas y valorizando los conocimientos locales, las tradiciones y las realidades de cada lugar y pensar juntos cómo se construye una biblioteca, para qué sirve y responder al interés de cada comunidad”, sostiene Rabinovich.

Al ritmo de la demanda que surgía ahí, los bibliotecarios argentinos llevaron adelante talleres de narración, de literatura, de poesía, de elaboración de proyectos para financiamiento y de bibliotecología básica (en una biblioteca se catalogó el primer libro, la Constitución colombiana), además de las donaciones de ejemplares en lugares donde apenas si había libros o se encontraban bajo llaves.

“El contacto con el libro fue muy movilizante, de pronto los libros generaron mucha curiosidad, cada uno sentía que se llevaba algo que le interesaba. Estaban todos muy comprometidos con lo que estaba pasando”, dice Marisa Negri, poeta, docente y referente la biblioteca Santa Genoveva, en el Delta Paraná.

“Si vos habilitás un espacio para que alrededor del libro sucedan cosas que tienen que ver con la palabra y la comunidad -agrega la bibliotecaria y poeta-, la gente se suma. Esto se vio mucho en El Paraíso, que trabajaban todo el día en los cafetales, y a la noche se acercaban a las reuniones, sentían que ahí, alrededor de la cultura, se estaba gestando algo que a ellos les interesaba”.

Noviembre quedó atrás pero el proyecto, titulado “Prevención de reclutamiento de niños, niñas, jóvenes y adolescentes en los municipios de Popayán, Algeciras y Puerto Asís, Colombia”, demostró su capacidad para ir más allá, y si bien se prevé un segundo viaje, los bibliotecarios aseguran que el canal de diálogo ya está abierto y que no hay dudas que bibliotecas pueden ser agentes de contención y transformación en sus comunidades.

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Fuente:
elesquiu.com (Catamarca, ARG)

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